Ahorra energía con un recuperador de calor

 

Empieza a ahorrar con un recuperador de calor

¿Sabías que un recuperador de calor produce ahorros energéticos de hasta el 90%?

Gracias a estos aparatos, la eficiencia energética del edificio aumentará considerablemente y ahorrarás dinero ayudando al medio ambiente. ¿Quieres conocer más sobre los recuperadores de calor? En este artículo explicaremos su funcionamiento, tipos, ventajas y normativa aplicable.

 

¿Cómo funciona un recuperador de calor?

La normativa exige que cualquier vivienda o local comercial debe tener un sistema de ventilación para renovar el aire interior hacia el exterior y simultáneamente coger aire del exterior, para asegurar así su calidad. Esta renovación se efectuará mediante la inyección de aire limpio procedente del exterior y la extracción del aire del interior del edificio.

La teoría parece fácil y lógica, pero si piensas en una oficina en invierno a unos 21º y un aire exterior a 5º, no parece muy buena idea introducir ese aire tan frío en el interior del edificio, o imaginar el gasto energético que produce utilizar un sistema de calefacción para calentarlo puede dejarte más helado todavía. Es entonces cuando entran en juego los recuperadores de calor, que aprovechan el aire que extraemos para calentar el que introducimos del exterior (en el caso del invierno) y viceversa.

Los recuperadores de calor recuperan parte de la energía del aire interior aprovechando las propiedades psicométricas (temperatura y humedad) gracias a un sistema de ventilación mecánica, y mediante un intercambiador ubicado en su núcleo que, sin llegar a mezclar los caudales, pone en contacto el aire interior con el exterior. Con este mecanismo se consigue precalentar o preenfriar el aire proveniente del exterior, reduciendo como consecuencia el consumo energético de nuestra instalación. En la siguiente imagen explicamos gráficamente el proceso:

Recuperador de calor funcionamiento

El recuperador de calor es pues un intercambiador térmico.  Su apariencia suele ser la de una caja con embocaduras, en cuyo interior encontraremos los filtros que ayudan a que la calidad del aire tanto que entra como que sale sea la óptima y los ventiladores, que ayudan a impulsar el aire al interior o exterior del edificio. En el centro de estos equipos encontraremos el núcleo del recuperador, donde gracias al intercambiador no se realiza intercambio de aire, sino que se produce un intercambio de calor sin mezclar los caudales.

 

Tipos de recuperador de calor

Existen tres tipos según su intercambiadores de calor:

  • Recuperador de flujos cruzados: Los caudales de impulsión y extracción se cruzan en el interior perpendicularmente. La eficiencia media estará entre 50% y 85%, dependiendo del fabricante y las condiciones de trabajo.
  • Recuperador de flujos paralelos (contraflujo): Los flujos de impulsión y extracción circulan paralelos y a contracorriente en el interior del intercambiador, por lo que el tiempo y la superficie de cesión de calor es mayor y aumenta la capacidad de recuperación.
  • Recuperador rotativo: El intercambio de calor entre caudales se produce gracias al movimiento giratorio del propio intercambiador.

 

Ventajas del recuperador de calor

Estas serían las grandes ventajas que os aportarán los recuperadores:

  1. Proporcionan un aire interior limpio y saludable.
  2. Ahorro energético y económico.
  3. Permiten amortizar el coste de la inversión en poco tiempo.
  4. Disminución de la contaminación acústica.
  5. Contribuyen a la protección del medio ambiente.

 

¿Dónde instalar un recuperador de calor?

Deben instalarse en unidades de ventilación con ventiladores de impulsión incorporados y retorno de aire. Otra forma de incorporarlos es en las unidades de tratamiento de aire o climatizadores.

Para tomar la decisión de instalar un recuperador habrá que tener en cuenta cuestiones como:

  1. ¿En qué zonas se recupera el calor?
  2. ¿Cuáles son las zonas de consumo?
  3. ¿El calor que se va a recuperar se podría evitar generar?
  4. ¿La inversión es rentable? Debemos contrastar el coste económico del recuperador y el ahorro que supondrá para ver si nos conviene o no invertir en él.
  5. ¿Se produce un ahorro de emisiones de CO2 tras su instalación? Cuantifícalo, es un dato muy interesante.
  6. ¿Optar por el free-cooling? Estudia bien tu caso, ya que es posible que el enfriamiento gratuito o free-cooling sea lo que estás buscando si necesitas refrigeración durante todo el año en tu local.

El trabajo de los recuperadores de calor se puede combinar con la función de otras energías renovables para reducir de forma notable el consumo energético y mejorar la eficiencia. Ésta es una de las estrategias que se siguen a la hora de diseñar casas pasivas o de alta eficiencia energética. Ejemplos:

  • Recuperador + pozo canadiense
  • Recuperador + bombas de calor

 

Normativa aplicable a los recuperadores de calor

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) es la normativa española que hace mención a la la aplicación de los recuperadores de calor.

En su instrucción técnica IT 1.2.4.5.2.1 dice: «en los sistemas de climatización de los edificios en los que el caudal de aire expulsado al exterior, por medios mecánicos, sea superior a 0,5 m3/s, se recuperará la energía del aire expulsado».

Como hemos podido observar, el caudal que ponen de referencia no es muy alto (0,5 m3/s = 1.800 m3/h). Esto quiere decir que casi todos los edificios (menos pequeñas instalaciones) deberán incluir recuperadores de calor. Para hacernos una idea, 1.800 m3/h sería el caudal de aire exterior de una oficinas con 40 personas.

También se indica en el RITE un valor mínimo de eficiencia en calor sensible sobre el aire exterior y pérdida de presión máxima. Según las horas de funcionamiento del local y el caudal a impulsar, tendremos que adquirir un recuperador con una eficiencia entre el 40% y el 75%.

 

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